Central de
Trabajadores
de Cuba

Sindicato Nacional
de Trabajadores de las Ciencias
 
 
CONGRESOS

Convocatoria al Congreso Constituyente del Sindicato Nacional de Trabajadores de las Ciencias / Informe Central al II Congreso / Documento Base II Congreso / Programa del III Congreso / Documento Base III Congreso

Informe Central al III Congreso.
Introducción / La batalla de ideas: reto cotidiano para los trabajadores de las ciencias / Funcionamiento orgánico y vida interna del Sindicato

La batalla de ideas: reto cotidiano para los trabajadores de las ciencias

“Más se engrandece la idea a que servimos, mientras más se sacrifica a ella”
José Martí

El proceso “La Ciencia y los Científicos en la Batalla de Ideas” iniciado, a fines del año 2000, encontró en nuestros afiliados un poderoso aliado para poder llevar a cabo el análisis del papel de la ciencia y los científicos en la batalla que libra nuestro pueblo por defender su soberanía, demostrar la superioridad de nuestro sistema socialista respecto al injusto e inhumano capitalismo neoliberal y por elevar a planos superiores la cultura general de nuestro pueblo y especialmente de las nuevas generaciones.

Desde entonces y hasta nuestros días le hemos dado continuidad a este importante proceso de profundización y debate de ideas, mediante reuniones, seminarios, talleres, conferencias, mesas redondas, tribunas abiertas y, por supuesto, con el accionar diario y permanente de nuestros aguerridos colectivos de trabajadores de las ciencias.

De gran estímulo, aliento y acicate fueron los encuentros realizados, en el marco de este proceso, con el Comandante en Jefe, el que nos transmitió además importantes orientaciones para la participación de nuestro sector en esta crucial y hermosa batalla, que nos fortalece y prepara para nuevas victorias de la Revolución y el Socialismo.

Las direcciones principales de trabajo, derivadas de los debates de este proceso, se resumen en las siguientes:

  • Incremento del impacto de la ciencia y la innovación tecnológica en la economía, la sociedad y el medio ambiente.
  • Perfeccionamiento del sistema de ciencia e innovación tecnológica.
  • Respaldo financiero al desarrollo de la ciencia, la innovación y la preservación del medio ambiente.
  • Elevación de la gestión de la información y el conocimiento.
  • Contribución a la elevación de la cultura general e integral.
  • Atención a los jóvenes del sector científico y a la superación y actualización de los investigadores que trabajan en las provincias del interior del país.
  • Fortalecimiento a la atención que se brinda a las ciencias naturales y exactas y a las ciencias sociales.
  • Divulgación y estudio del pensamiento de José Martí en relación con la ciencia y la naturaleza.

A lo largo de los años 2001 y 2002, y en lo transcurrido del presente 2003, numerosas han sido las acciones que se han desarrollado en todos los colectivos de trabajadores del sector, lo que ha dinamizado y fortalecido el análisis, el debate, la confrontación y lo que es más importante aún, ha permitido continuar fortaleciendo nuestro compromiso con la Revolución y el Socialismo, haciendo más sólida nuestra convicción de la victoria definitiva sobre el capitalismo neoliberal.

Más de medio centenar de relevantes tareas fueron identificadas y desarrolladas en esta etapa, las que garantizaron el avance en todas las direcciones planteadas en el proceso. La participación de la comunidad científica en las mesas redondas desde la primera, efectuada en enero del 2001, “Cuba, un país de hombres de ciencia”, hasta las más recientes, han llevado a nuestro pueblo la información oportuna y el mensaje de confianza de la Ciencia cubana.

Decenas de relevantes profesores e investigadores de prestigiosos centros docentes y científicos de nuestro país han ocupado el espacio de Universidad para Todos, desde los primeros cursos impartidos “Fundamentos de la Ciencia Moderna” e “Introducción al conocimiento del Medio Ambiente”, iniciados en julio del 2001, han contribuido de manera precisa y creativa al desarrollo de la cultura general e integral, a los que se han sumado posteriormente los de “Introducción a los conocimientos de la Biotecnología”, “Meteorología”, “Introducción a la Historia de la Filosofía”, “Diversidad Biológica” y “El Mar y sus Recursos”. Actualmente se preparan: “Energía y sus fuentes alternativas”, “Areas protegidas”, “Sistemas cavernarios” y “Nuevas tecnologías”.

El extraordinario trabajo desplegado de conjunto con los medios masivos de comunicación social permitió fortalecer el tratamiento de los temas científicos, tecnológicos y medioambientales en la radio, la prensa escrita y la televisión.

La batalla además fue librada en el ciberespacio, al desarrollar un sistema de portales informativos en Internet sobre la ciencia, la tecnología y el medio ambiente, abarcando no solo el marco nacional sino también el territorial, en los cuales nuestras representaciones sindicales también han encontrado un importante espacio de divulgación de las acciones y tareas que desarrollamos en el combate permanente de las ideas.

Un nuevo enfoque se ha logrado enraizar paulatinamente en la forma de evaluar los resultados de la ciencia y la innovación, utilizando indicadores de impacto en lugar de indicadores de proceso. Tres ejes directores o pilares sustentan este importante enfoque:

  • El incremento de los volúmenes de ingresos en divisas al país por concepto de exportación de productos y servicios de alto valor agregado, así como por las transferencias de tecnologías.
  • La reducción de los volúmenes de gastos en divisas por concepto de la sustitución de importaciones como consecuencia de acciones de ciencia e innovación tecnológica.
  • Cumplimiento de los propósitos trazados en la Resolución Económica del V Congreso del Partido Comunista de Cuba, en cuanto a la eficiencia económica y al desarrollo, sobre bases sostenibles de la agricultura y de la industria cubana.

En los momentos actuales los trabajadores del sector científico estamos llamados a desempeñar un papel mucho más activo en el incremento de las funciones de las ciencias en la vida del país, incluidos los aspectos productivos, de servicios, educacionales y de toma de decisiones. Por ello debemos continuar insistiendo en la consolidación, defensa y enriquecimiento de los principios y valores humanistas y emancipatorios inherentes a la ideología de la Revolución cubana, tanto dentro de la comunidad científica, como en el conjunto de la vida espiritual de nuestra sociedad.

La batalla de ideas de la que somos protagonistas de primera línea está íntimamente vinculada con el hecho de poder demostrar la viabilidad económica de la construcción socialista que desarrollamos en Cuba. Este es un proceso donde no solamente es necesario recuperarnos económicamente de las dificultades del período especial, sino también, además de incrementar los rubros exportables, lograr que nuestras empresas socialistas sean más competitivas, eficientes, y participativas. En ello la ciencia y la tecnología cubanas tienen un papel clave, por lo que su interacción con la práctica productiva deviene escenario propicio para el debate político-ideológico.

“Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa y
la levantan con levadura de su sudor”.
José Martí

La atención a los jóvenes del sector ha sido una de las prioridades que hemos colocado en el centro del accionar de nuestro sindicato a todos los niveles. Sabemos que aún son insuficientes las actividades desarrolladas y no estamos satisfechos con los resultados alcanzados. Experiencias muy positivas se han logrado en algunos territorios al integrar la labor de los jóvenes con la experiencia de los jubilados del sector, dando continuidad no solo a la obra sino también al pensamiento y la conciencia. Nos resta aún el enfoque diferenciado que requiere la edad, las necesidades y las motivaciones de este importante grupo de afiliados.

Hemos identificado dificultades que subsisten en la captación y retención de los jóvenes, sobre todo los que integran la reserva científica, entre ellas las deficiencias en la captación por los centros que han de recibirlos, no ofreciendo la información que motive y comprometa, insuficiencias en los planes de superación y la no selección idónea de tutores que transmitan no solo conocimientos y formación como investigadores, especialistas o tecnólogos; no siempre se les transmiten hábitos correctos de trabajo y la fortaleza ideológica que demandan estos tiempos.

El sindicato ha examinado críticamente estos aspectos considerando que la atención a nuestros trabajadores jóvenes debe adquirir una mayor trascendencia en todas nuestras estructuras; la reunión periódica con los jóvenes que realizan 13 territorios no constituye de hecho la única vía para organizar de forma estructurada una verdadera estrategia de atención a los jóvenes afiliados; si bien la cantidad de jóvenes en la reserva científica por más de cuatro años sin recibir plazas se ha reducido, aún contamos con más de un centenar en tales condiciones y es indispensable atender con toda urgencia esta problemática tanto por parte del sindicato, como de los organismos implicados en este sentido.

El V Pleno del Comité Nacional se pronunció en relación con esta problemática y evaluó además, que el sindicato en la base tiene que exigir que quienes atiendan a los jóvenes para su formación e inserción en la comunidad científica deben ser no solo los más calificados y de mayor producción científica o tecnológica, sino además quienes estén en capacidad de transmitir valores, optimismo, espíritu de sacrificio y consagración. Acordamos que esto fuera objeto de aprobación en asambleas y reuniones de afiliados, pero esto no se cumple en todos los casos, desvirtuándose el principio que la formación de los jóvenes es también un mérito dentro del colectivo.

De igual forma evaluamos la necesidad de fortalecer los vínculos de trabajo de las BTJ, en cuyas filas actúan un volumen apreciable de nuestros jóvenes y con las que poseen un alto nivel de identificación. Más de 200 jóvenes y colaboradores han recibido en estos cinco años Sellos Forjadores del Futuro.

“La ciencia trascendental es la verdad única, generadora y
matriz de todo género y toda clase de verdades”
José Martí

“El futuro de Cuba tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento”, esta reflexión interpretada por muchos como parte de la visión estratégica del compañero Fidel al inicio mismo de la década del sesenta, y por él “como un anhelo revolucionario” es aún después de cuatro décadas, la mejor expresión de lo que representa para nuestro país socialista el desarrollo de la ciencia y la tecnología, y expresa con claridad la responsabilidad que tenemos los trabajadores de las ciencias para con nuestra sociedad.
Qué hemos hecho, en qué lugar estamos, cuáles son en el momento actual nuestros principales retos, son cuestiones de ineludible debate en nuestro congreso sindical.

Evaluar en qué lugar estamos del camino que nos lleva a alcanzar “el anhelo revolucionario” del compañero Fidel es sin lugar a dudas una tarea difícil, pero tomando los aspectos del capital humano formado por la Revolución, la producción científica y el impacto de los resultados alcanzados, estaremos en condiciones de reforzar las acciones sindicales en tal sentido.

La historia del desarrollo de la Ciencia cubana en la Revolución nos obliga a mencionar como el primer gran hito la Campaña de Alfabetización, seguida hasta nuestros días por la gran obra educacional que ahora se consolida a través de numerosos programas de todos conocidos. Dar oportunidades a la inteligencia fue una de las primeras acciones estratégicas en nuestro camino hacia el desarrollo.

Una evaluación cuantitativa nos permite asegurar sin temor a equivocarnos que hemos tenido indudables avances, hoy contamos con miles de graduados de nivel superior trabajando en entidades de ciencia y tecnología, de ellos 5378 son investigadores categorizados a los que se suman los profesores universitarios que participan sistemáticamente en actividades de investigación tecnólogos, especialistas y otros profesionales y técnicos, difíciles de cuantificar, que hacen aportes, desde los centros de salud, hasta las industrias, en materia de ciencia y tecnología.

La formación de doctores en ciencia ha tenido en estos años una dinámica favorable; de 4984 en 1995 pasamos a 6076 en la actualidad, aunque aún son insuficientes los resultados alcanzados, sobre todo porque el comportamiento de este indicador no es igual en todas las ramas de la ciencia, ni alcanza el nivel de prioridad que requiere, y las facilidades y reconocimiento que demanda.

Estas cifras evidencian que poseemos una significativa masa crítica dedicada a la investigación científica.

Ahora bien, es de todos conocido que en el mundo actual no es posible pensar en el trabajo científico si no se posee una sólida preparación y una constante actualización y que es imprescindible, además, estar preparados para interactuar e integrar elementos de otras disciplinas para lograr resultados en la solución del problema estudiado. El conocimiento de uno o más idiomas además del materno y el manejo de la computación son elementos comunes para el trabajo de todos los investigadores en cualquier campo de la ciencia en el que incursionemos.

En ese mismo orden de importancia está la preparación política e ideológica, elemento principal para un capital humano que debe tener ante todo un alto compromiso con la Revolución y con la Patria.

Las direcciones sindicales a todos los niveles deben propiciar el debate político-ideológico. El proceso de superación política, científica y ética constituyen una unidad indivorciable. Sin conciencia no hay ciencia. La preparación científico-técnica es parte integral del espíritu del científico, no su sustituta. Desde el siglo XIX los mejores exponentes del pensamiento revolucionario cubano han puesto en evidencia que el desempeño de un papel intelectual protagónico va íntimamente enlazado a la correspondiente madurez y actuación cívicas en el terreno político y moral.

El propósito de mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo y contribuir al desarrollo de una sociedad cada vez más equitativa es guía del actuar cotidiano de nuestros científicos. Reconocemos el interés individual legítimo enlazado a los valores de nuestro proyecto social emancipatorio. No damos espacio al individualismo, al afán de lucro personal y al egoísmo, porque se orientan a desmontar las conquistas de la Revolución y a intentar reconstruir la sociedad capitalista salvaje que dejamos atrás hace más de cuarenta años. El trabajador de la Ciencia ha de ser honrado, modesto, sincero, consagrado al trabajo, reconocer el espíritu del trabajo colectivo y el compromiso con la Patria Socialista y los ideales de la Revolución.

Las principales fortalezas con que cuenta un colectivo científico están en las actitudes individuales de sus trabajadores. Si bien hemos favorecido la comunicación afable entre los miembros del colectivo, debemos continuar creando las condiciones para lograr un ambiente laboral mucho más sano, más unido, que sirva de medio propicio para el ejercicio oportuno, educativo y creador de la crítica y la autocrítica, como vehículos para perfeccionar nuestros valores y las instituciones que hemos creado.

En la Resolución Económica del V Congreso del Partido se expresa “...La ciencia, la innovación y la asimilación de tecnologías son elementos esenciales en la elevación de la eficiencia económica y condición primordial para el desarrollo, por lo que seguirán siendo objeto de máxima prioridad...”, esta aseveración constituye un magnífico referente para evaluar en qué lugar nos encontramos, haciendo énfasis en los resultados, sobre todo de los últimos 10 años.

Cuando en el mundo las empresas biotecnológicas sólo han llevado a nivel de registro algunas decenas de productos de uso humano, entre biofármacos y vacunas, Cuba cuenta hoy con la producción de 13 productos biotecnológicos, dos de patente propia y únicos en el mundo. El esfuerzo en el desarrollo de la industria biotecnológica y médico-farmacéutica ha permitido que hoy se tenga la capacidad tecnológica y productiva para producir casi el 90% de los medicamentos que Cuba circula en su sistema de Salud.

Otros resultados importantes están relacionados con el desarrollo y producción de reactivos para diagnóstico, así como equipos médicos de alta tecnología.

La existencia de una industria biofarmaceútica cubana en su integralidad, entendida como la red creada de instituciones científicas, hospitalarias, de ensayo clínico, de plantas de producción, de entidades comercializadoras, de registro y control son un resultado del desarrollo científico cubano.

Aunque el campo biomédico ha sido el de mayores resultados, en correspondencia con la estrategia trazada y la prioridad otorgada, también el esfuerzo de investigación y desarrollo ha sido muy importante en la batalla que nuestro país ha venido librando en estos años para resistir los efectos del bloqueo y del derrumbe del bloque socialista europeo, con quien teníamos el 85% del comercio.

Los resultados alcanzados en las investigaciones agrícolas significaron un importante apoyo al mantenimiento de nuestra agricultura en estos duros años de período especial donde no pudimos disponer de los insumos que hasta ese momento permitían garantizar la protección fitosanitaria de nuestros cultivos ni de los fertilizantes químicos utilizados, las soluciones aportadas por la ciencia en relación con nuevas variedades de plantas, biofertilizantes y bioplaguicidas, tecnologías de micropropagación de cultivos y vacunas veterinarias, son ejemplos de este aporte destacándose por su integralidad la agricultura urbana, diseños de nuevas máquinas para la cosecha cañera y soluciones que han permitido utilizar en nuestras termoeléctricas y fábricas de cemento el petróleo crudo cubano, muy pesado y con alto contenido de azufre, son solo algunos ejemplos de importantes contribuciones a esa lucha.

No menos importante ha sido el papel de otras ramas de la ciencia en el estudio de nuestros recursos naturales y el medio ambiente, con resultados decisivos para dirigir estratégicamente nuestro desarrollo sostenible y sobre todo para garantizar que los procesos de inversión extranjera, en general, y en particular los relacionados con el turismo, se hagan de manera ordenada y en total armonía con el medio ambiente.

El desarrollo científico y tecnológico de nuestro país no está en manos solo de los científicos. Ellos tienen una parte muy importante en ese esfuerzo, pero sus resultados serían insignificantes si no estuvieran acompañados por el enfoque científico e innovador que está presente en la labor cotidiana que realizan nuestros médicos de la familia, los ingenieros de la producción, los maestros, los obreros innovadores, los jóvenes de las Brigadas Técnicas Juveniles, y en general, una parte creciente del pueblo trabajador que se hace cada vez más un pueblo de hombres de ciencia, como soñó Fidel hace ya más de 40 años. El movimiento del Fórum ha representado un importante resorte en la motivación y reconocimiento a esos empeños y a la vez juega un destacado rol integrador.

Para los trabajadores de las ciencias todo lo alcanzado entraña una responsabilidad superior, pues no somos simples espectadores de nuestras creaciones, sino sus sujetos. Nuestra responsabilidad ante la creación científica no termina con ella, sino que en rigor, empieza. El saber y la tecnología impactan sobre las relaciones de poder reales y sus actores. En consecuencia, no podemos cerrar los ojos ante sus implicaciones sociales. Estamos en la necesidad de desempeñar nuestra responsabilidad cívica hasta el final. Debemos promover nuestra ciencia humanista y convertirla cada vez más de manera efectiva en una fuerza productiva material y espiritual directa.

Lo anterior se refiere de manera particular a nuestras ciencias sociales y humanísticas, las cuales han venido desempeñando un papel cada vez más importante en nuestra sociedad, enlazado a la elevación de su capacidad real demostrada no sólo para ofrecer diagnósticos críticos y elaboraciones teóricas profundas y rigurosas, sino además para transformar de manera participativa y humanista la vida inmediata de las personas en diferentes ámbitos sociales. Ellas experimentan hoy un proceso de organización a nivel nacional y local, dirigido a incrementar su nivel de integración y la capacidad para enfrentar con mayor eficiencia las exigencias del desarrollo social y humano en las condiciones contemporáneas.

En el contexto actual la significación del quehacer de nuestros afiliados de las ciencias sociales y las humanidades se potencia a la luz de los procesos de territorialización de la Universidad, redimensionamiento azucarero, incremento del papel estratégico de las administraciones locales en la marcha del país, aumento del papel del factor humano para la solución de los múltiples asuntos económicos, sociales, jurídicos, políticos, culturales y medioambientales que están a la orden del día en el país, multiplicación de las capacidades intelectuales, éticas, estéticas, político-ideológicas y conductuales de toda nuestra población. Estamos seguros de que nuestro movimiento sindical desempeñará un papel mucho más marcado en el proceso de integración subsiguiente de las instituciones científicas dedicadas a estas especialidades en nuestro país, así como en el incremento del nivel de introducción de sus resultados a la práctica social.
Todo este resultado ha sido posible por la enorme voluntad política de la Revolución y la visión del Comandante en Jefe. Como muestra de ello, Cuba dedica anualmente alrededor del 1,7% de su producto interno bruto a actividades científico-tecnológicas, índice superior al de todos los países de América Latina, y contamos con 1,8 científicos e ingenieros por mil habitantes, superior al de los restantes países del tercer mundo.

No obstante los logros antes referidos, estamos muy lejos de sentirnos satisfechos; como parte ineludible de la producción científica están también el número de publicaciones por investigador, índice en el que Cuba se sitúa por debajo de la media latinoamericana.

De igual modo los resultados en término de la comercialización de productos y servicios de alta tecnología, han venido superándose en estos últimos años, no exentos de dificultades, entre las que están presentes las acciones del Bloqueo y la desinformación en el exterior sobre la realidad cubana, pero también ha estado presente la insuficiente preparación de muchos colectivos científicos para evaluar sus potencialidades y posibilidades para competir frente a similares en otros países.

Aunque las solicitudes y otorgamiento de patentes y registros se han elevado tanto en Cuba como en el extranjero, estamos lejos de lo que requerimos para que los productos y servicios resultantes de las investigaciones científicas cuenten con un valor agregado muy superior y constituyan rubros comercializables con mayor aceptación internacional.

A las aves, alas; a los peces, aletas; a los hombres que viven en la naturaleza,
el conocimiento de la Naturaleza: esas son sus alas”.
José Martí

Estamos comprometidos con que las políticas científicas continúen teniendo como centro al ser humano, tanto en su dimensión individual como colectiva, así como la construcción de una relación armónica con el entorno, de modo que su finalidad efectiva sea el bienestar humano basado en el empleo racional de la naturaleza y el desarrollo sostenible.

Nuestro Sindicato surge precisamente en el fragor de los intensos preparativos que el país desarrollaba en 1992 con vistas a la Conferencia de Río de Janeiro, y desde entonces ha estado involucrado activa y directamente con el quehacer y la trascendental labor que una buena parte de los afiliados desarrolla en los centros de investigaciones y servicios ambientales, en los centros científico recreativos, en las áreas protegidas y en las dependencias estatales de política, gestión, educación y control ambiental.

El desarrollo sostenible de Cuba es un imperativo social, ético y político que trasciende el presente y se ubica en una dimensión que abarca a las actuales y futuras generaciones de cubanos. La Resolución Económica del V Congreso del Partido Comunista de Cuba subrayó este concepto al expresar “La estricta observancia de la legislación y demás regulaciones relacionadas con la protección del medio ambiente, así como la recuperación y el reciclaje de materias primas, deben convertirse en norma de conducta obligada de nuestros organismos, empresas y ciudadanos en general, pues solo así podremos hacer realidad el principio del desarrollo sustentable”.

Intenso y creativo ha sido el trabajo desarrollado en todos los frentes del accionar ambiental y positivos impactos se han logrado en estos últimos años. Desde la promulgación de la Ley No. 81 del Medio Ambiente en 1997 y de toda la legislación complementaria surgida con posterioridad, nuestros afiliados han participado conscientemente en sus análisis, divulgación e implementación, así como en la creación de numerosos instrumentos y mecanismos de gestión ambiental, tanto a nivel nacional como territorial.

La Comisión del Plan Turquino Manatí, el Consejo Nacional de Cuencas Hidrográficas y el Grupo Nacional de Bahías, de conjunto con sus expresiones territoriales, han sido elementos imprescindibles para la atención a ecosistemas esenciales que atesoran la extraordinaria diversidad biológica nacional.

El haber dispuesto de documentos básicos y esenciales para la implementación de la política ambiental cubana favoreció el accionar de nuestras estructuras sindicales a lo largo de todo el país, las cuales no solo proyectaron su trabajo hacia el interior de sus respectivos centros sino además, de conjunto con la CTC y otros Sindicatos incidieron favorablemente en la discusión y pronunciamiento de los colectivos obreros de asuntos tan vitales como la reducción de la carga contaminante, las producciones limpias, la recuperación y el reciclaje de materias primas, la protección del suelo, las aguas y los bosques, el ahorro de recursos naturales y otros insumos materiales.

Sin embargo, aun con todo el positivo trabajo realizado hasta la fecha, no siempre se ha avanzado de forma homogénea en todos los sectores y ramas, ni en todos los territorios.

La degradación de los suelos combinada con ambientes secos, la ausencia de vegetación o la explotación de los acuíferos costeros, entre otros factores, han originado fenómenos muy serios de erosión, salinidad, mal drenaje, acidez, compactación, desertificación, pérdida de vida orgánica, con la consecuente disminución de la fertilidad y los rendimientos agrícolas de los cultivos asociados en más de un millón de hectáreas en todo el país.

La demanda de madera en el país es creciente y requiere de importaciones; la superficie cubierta de bosques representa el 22% del territorio nacional, sobre un potencial forestal del 28%. Solo tres provincias, Pinar del Río, Matanzas y Guantánamo, y el municipio especial Isla de la Juventud, se encuentran por encima de la media nacional. Aun, en todos los casos, el aprovechamiento integral de los recursos forestales es insuficiente, particularmente los no madereros.

Existen en el país más de dos mil fuentes contaminantes registradas en el inventario nacional, el 29% de ellas carecen de sistemas de tratamiento y el 53% de las capacidades destinadas a estos fines se encuentra en estado deficiente, todo lo cual determina la disposición de más de 340 mil toneladas anuales de materia orgánica biodegradable, equivalente a la contaminación generada por una población superior a los 22 millones de habitantes.

Por ello, el Sindicato de Trabajadores de las Ciencias continuará profundizando en su labor en el ámbito ambiental, desarrollando un movimiento sindical denominado 3R (reciclar, rehusar y reducir), dirigido a buscar un mayor impacto en el aprovechamiento económico de los residuales, en la eficiencia energética y de otros recursos naturales y en el incremento de la recuperación de materias primas.

Especial atención se le brindará al análisis de la problemática de los suelos y su recuperación en todos los colectivos vinculados al sector agrario, de conjunto con el Sindicato de Trabajadores Agropecuarios y Forestales y el Tabacalero.

Se continuará incidiendo, de conjunto con el resto del movimiento obrero, en la reducción de la carga contaminante, con énfasis en los ecosistemas montañosos y en las cuencas hidrográficas, velando por el cumplimiento de lo indicado en el XVIII Congreso de la CTC en relación con los centros vanguardias nacionales y su incidencia en la contaminación ambiental.

“Lo que ha de hacerse es tener incesantemente la libertad en ejercicio;
por donde el bueno se fatiga, el malo entra”.
José Martí

El proceso de producción de conocimientos científicos y de la formación de sus especialistas, exige una interacción continua con la comunidad científica internacional, a fin de mantener la actualización cognitiva y tecnológica y ofrecer el correspondiente aporte a la misma. Sin embargo, lamentablemente, este intercambio no ocurre fuera de los mecanismos globales de poder imperialistas y de las desigualdades antes señaladas. Es por eso que pone sistemáticamente a prueba la dignidad individual, el compromiso con el pueblo, la inteligencia, la fidelidad a los principios, la moral y la cultura política de cada uno de nuestros trabajadores. En todo momento nos hemos pronunciado y lo continuaremos haciendo contra la manipulación del intercambio científico desde el exterior y contra toda tendencia a la disolución de nuestra identidad social y personal, estrategias todas encaminadas al robo de cerebros, al reblandecimiento moral de nuestros cuadros científicos, reserva fundamental del desarrollo de nuestro país a partir de las capacidades engendradas por la obra de la Revolución.

“Más se engrandece la idea a que servimos, mientras más se sacrifica a ella”.
José Martí

Llegamos al III Congreso con una concepción más exigente y crítica sobre la misión que nos fue conferida. Esto nos ha conducido a una noción más precisa y exacta sobre la integración científica, así como a empeñarnos en una actuación más eficiente en pro del aumento de los impactos sociales de los resultados científico-técnicos. El énfasis ha de pasar a las implicaciones integrales que poseen nuestros resultados científico-técnicos sobre la vida de nuestra sociedad al salir de los marcos de nuestras instituciones e incorporarse a la actividad social transformadora.

Con toda razón planteamos que nos corresponde ubicar el acento en la incorporación acelerada de los mismos a la esfera de la producción y los servicios, a la vida de la comunidad, así como a la preservación del medio ambiente, pasando de manera adecuada y eficaz por la toma de decisiones. Ello exige la correspondiente cultura sobre estos procesos tanto en el seno de los investigadores como de los denominados tomadores de decisiones e introductores de los resultados. No es posible dejar este asunto a la espontaneidad. Es lo que correctamente llamamos ciclo cerrado o completo de la investigación: concentrar la atención en los impactos económicos, sociales, políticos y culturales efectivos que sea capaz de producir la comunidad científica a partir de su gestión creadora, y tomar las medidas pertinentes para perfeccionar y hacer fluido este proceso.

En estos conceptos se fundamenta el papel integrador del sindicato; para ello hemos convocado al resto de los sindicatos nacionales con los que compartimos la doble atención del 70% de los afiliados con que cuenta nuestro sindicato, y contando con la participación de las estructuras de la CTC.

Este aspecto ha venido consolidándose, buscándose en todo momento que en todo el movimiento sindical se profundice en el conocimiento de las estrategias definidas para el país y en cada uno de los sectores de la economía, en materia de preservación del medio ambiente y en la educación ambiental de los trabajadores y en los de Ciencia y Tecnología, así como en los diferentes mecanismos con que cuentan los diferentes organismos para llevar adelante las acciones concretas que permitan cumplimentarlas.

Los debates sostenidos en el XVIII Congreso de la CTC, permitieron, desde varias comisiones de trabajo, remover la importancia de estos temas en el seno del movimiento sindical y se propicia de este modo, como nunca antes el papel integrador del sindicato.

Se han realizado Talleres en todos los territorios con la presencia de dirigentes sindicales de los 16 sindicatos con que compartimos la afiliación, en los que han participado no solo los que representan a colectivos que se dedican a la actividad científica directamente, sino además representantes sindicales de Empresas y otros colectivos del sector productivo o de servicios.

Estas acciones, aunque efectivas y de mayor relevancia que en etapas anteriores, no resultan suficientes para los objetivos que perseguimos; es indispensable que profundicemos en acciones conjuntas que permitan con mayor celeridad asimilar tecnologías, o adoptar nuevos o mejorados productos; que los obreros, tecnólogos e inclusive los cuadros que actúan a ese nivel, que es el eslabón fundamental de la economía se apropien de estos conocimientos y los empleen convenientemente, solo así podrán realmente producir el impacto a nivel de la sociedad y la economía los resultados de la ciencia.

En este afán no actúan, por supuesto, solamente el Sindicato de las Ciencias, pero como elemento integrador le está reservado un importante papel como movilizador de los trabajadores en este empeño.

Los polos científicos productivos y los temáticos continúan siendo un escenario para la integración y el medio natural en el que puede también actuar el sindicato; algunos de estos polos se han debilitado y dejado de jugar un papel activo, en sus territorios; independientemente a que se hayan diseñado otros mecanismos, el papel que puede jugar el polo científico y los conceptos desarrollados por el Comandante en Jefe alrededor de su necesidad y funcionamiento, mantienen toda su vigencia y el sindicato respalda su existencia y fortalecimiento.

Los conceptos anteriormente expuestos deben pasar bajo el prisma del debate sistemático como premisa para dar un paso cualitativamente superior en el cumplimiento de los objetivos y tareas trazadas. Es este Congreso el que marcará las pautas de dicho análisis y establecerá lo que deberemos hacer en el futuro.

“Ser cultos es el único modo de ser libres”.
José Martí

La cultura general integral no la asimilamos como una consigna sino como un objetivo real y personal a alcanzar. Este concepto para el caso de los trabajadores de las ciencias tiene doble significado por un lado, la responsabilidad de contribuir a que todo nuestro pueblo haga suyos los conocimientos sobre los temas del quehacer científico tecnológico y medio ambiental, y desde otro ángulo la necesidad de pertrecharnos con aspectos de la cultura artístico-literaria que tradicionalmente no han estado directamente vinculados a nuestra actividad y por ello no siempre han resultado suficientemente apreciados por nosotros.

En respuesta a ello el Comité Nacional del Sindicato definió las acciones específicas hacia la búsqueda en nuestros afiliados de una superior cultura general e integral. Se convocó al Primer Taller de Pensamiento Cubano y más de 100 ponencias fueron elaboradas desde la base, con las que se celebraron Talleres en todas las provincias y fueron seleccionados 65 trabajos presentados en el Taller Nacional, actividad principal con la que celebramos el 10mo. Aniversario de la constitución del Sindicato el 28 de marzo del 2002. El pensamiento de Martí, Fidel y el Che alrededor de la ciencia fue el denominador común de estos trabajos, en los que por primera vez se adiestraron en estos temas trabajadores de las más disímiles formaciones académicas o técnicas.

Se ha impartido un número elevado de conferencias relativas a los temas de la sociedad civil, los valores, la formación y desarrollo de la nación y la nacionalidad cubanas, el sistema político cubano, la identidad y la cultura nacional, entre otros; todo esto responde a un plan de acción concreto para la preparación de los dirigentes sindicales y los trabajadores.

Se han incrementado las actividades culturales y deportivas, participando destacadamente equipos deportivos y aficionados en los eventos convocados por la CTC.

De igual forma el concurso literario del sindicato ha mantenido su convocatoria y todos los años se han presentado los primeros lugares al concurso Rubén Martínez Villena de la CTC, en el que se han alcanzado 2 premios y 15 menciones en estos años.

El pasado 18 de marzo desde el Instituto de Literatura y Lingüística se lanzó la convocatoria a una nueva edición de este concurso, en esta ocasión con un nuevo formato y llevando el nombre de José Antonio Portuondo y Valdor, en honor a esa insigne figura de las ciencias sociales y humanísticas cubanas. Ahora se trata de que por parte de las direcciones sindicales en todas las provincias e instituciones se dé a conocer de la forma más adecuada y se logre la motivación que permita elevar cuantitativa y cualitativamente el prestigio de nuestro Concurso y sea un real homenaje a tan distinguida personalidad.

Se han fortalecido los vínculos con la prensa especializada y puede considerarse como positiva la colocación del trabajo sindical y la gestión de nuestro quehacer en los diferentes medios de información.

En el inicio del período que evaluamos marcó un importante momento el análisis por todos los colectivos del documento sobre las “Nuevas vertientes del trabajo político ideológico”. Estos debates implicaban la realización de los correspondientes diagnósticos y planes de acción dando respuesta a las principales insuficiencias y desviaciones detectadas por cada colectivo. Desde el comienzo de este proceso se realizó una labor del esclarecimiento acerca de que nos encontrábamos en presencia de un nuevo método de trabajo, una nueva forma de enfocar los problemas y de actuar, y no en una campaña transitoria.

El análisis en cada colectivo de las condiciones que propicien o favorezcan la ocurrencia de delitos, las actitudes o manifestaciones que apuntan hacia la corrupción, como fenómenos que pueden minar la salud de nuestra sociedad son temas imprescindibles de debate y el rechazo a tales manifestaciones, la delimitación de responsabilidades y toma oportuna de las medidas requeridas, han de formar parte inseparable de la labor ideológica que ha de realizar la organización sindical, de conjunto con las organizaciones políticas y las direcciones administrativas e institucionales.



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