La
batalla de ideas: reto cotidiano para los trabajadores
de las ciencias
“Más
se engrandece la idea a que servimos, mientras más
se sacrifica a ella”
José Martí
El proceso “La Ciencia y los Científicos
en la Batalla de Ideas” iniciado, a fines del año
2000, encontró en nuestros afiliados un poderoso
aliado para poder llevar a cabo el análisis del
papel de la ciencia y los científicos en la batalla
que libra nuestro pueblo por defender su soberanía,
demostrar la superioridad de nuestro sistema socialista
respecto al injusto e inhumano capitalismo neoliberal
y por elevar a planos superiores la cultura general de
nuestro pueblo y especialmente de las nuevas generaciones.
Desde entonces y hasta
nuestros días le hemos dado continuidad a este
importante proceso de profundización y debate
de ideas, mediante reuniones, seminarios, talleres,
conferencias, mesas redondas, tribunas abiertas y, por
supuesto, con el accionar diario y permanente de nuestros
aguerridos colectivos de trabajadores de las ciencias.
De gran estímulo,
aliento y acicate fueron los encuentros realizados,
en el marco de este proceso, con el Comandante en Jefe,
el que nos transmitió además importantes
orientaciones para la participación de nuestro
sector en esta crucial y hermosa batalla, que nos fortalece
y prepara para nuevas victorias de la Revolución
y el Socialismo.
Las direcciones principales
de trabajo, derivadas de los debates de este proceso,
se resumen en las siguientes:
- Incremento del impacto de la ciencia y la innovación
tecnológica en la economía, la sociedad
y el medio ambiente.
- Perfeccionamiento del sistema de ciencia e innovación
tecnológica.
- Respaldo financiero al desarrollo de la ciencia,
la innovación y la preservación del
medio ambiente.
- Elevación de la gestión de la información
y el conocimiento.
- Contribución a la elevación de la
cultura general e integral.
- Atención a los jóvenes del sector
científico y a la superación y actualización
de los investigadores que trabajan en las provincias
del interior del país.
- Fortalecimiento a la atención que se brinda
a las ciencias naturales y exactas y a las ciencias
sociales.
- Divulgación y estudio del pensamiento de
José Martí en relación con la
ciencia y la naturaleza.
A lo largo de los años
2001 y 2002, y en lo transcurrido del presente 2003,
numerosas han sido las acciones que se han desarrollado
en todos los colectivos de trabajadores del sector,
lo que ha dinamizado y fortalecido el análisis,
el debate, la confrontación y lo que es más
importante aún, ha permitido continuar fortaleciendo
nuestro compromiso con la Revolución y el Socialismo,
haciendo más sólida nuestra convicción
de la victoria definitiva sobre el capitalismo neoliberal.
Más de medio centenar
de relevantes tareas fueron identificadas y desarrolladas
en esta etapa, las que garantizaron el avance en todas
las direcciones planteadas en el proceso. La participación
de la comunidad científica en las mesas redondas
desde la primera, efectuada en enero del 2001, “Cuba,
un país de hombres de ciencia”, hasta las
más recientes, han llevado a nuestro pueblo la
información oportuna y el mensaje de confianza
de la Ciencia cubana.
Decenas de relevantes
profesores e investigadores de prestigiosos centros
docentes y científicos de nuestro país
han ocupado el espacio de Universidad para Todos, desde
los primeros cursos impartidos “Fundamentos de
la Ciencia Moderna” e “Introducción
al conocimiento del Medio Ambiente”, iniciados
en julio del 2001, han contribuido de manera precisa
y creativa al desarrollo de la cultura general e integral,
a los que se han sumado posteriormente los de “Introducción
a los conocimientos de la Biotecnología”,
“Meteorología”, “Introducción
a la Historia de la Filosofía”, “Diversidad
Biológica” y “El Mar y sus Recursos”.
Actualmente se preparan: “Energía y sus
fuentes alternativas”, “Areas protegidas”,
“Sistemas cavernarios” y “Nuevas tecnologías”.
El extraordinario trabajo
desplegado de conjunto con los medios masivos de comunicación
social permitió fortalecer el tratamiento de
los temas científicos, tecnológicos y
medioambientales en la radio, la prensa escrita y la
televisión.
La batalla además
fue librada en el ciberespacio, al desarrollar un sistema
de portales informativos en Internet sobre la ciencia,
la tecnología y el medio ambiente, abarcando
no solo el marco nacional sino también el territorial,
en los cuales nuestras representaciones sindicales también
han encontrado un importante espacio de divulgación
de las acciones y tareas que desarrollamos en el combate
permanente de las ideas.
Un nuevo enfoque se ha
logrado enraizar paulatinamente en la forma de evaluar
los resultados de la ciencia y la innovación,
utilizando indicadores de impacto en lugar de indicadores
de proceso. Tres ejes directores o pilares sustentan
este importante enfoque:
- El incremento de los volúmenes de ingresos
en divisas al país por concepto de exportación
de productos y servicios de alto valor agregado, así
como por las transferencias de tecnologías.
- La reducción de los volúmenes de
gastos en divisas por concepto de la sustitución
de importaciones como consecuencia de acciones de
ciencia e innovación tecnológica.
- Cumplimiento de los propósitos trazados
en la Resolución Económica del V Congreso
del Partido Comunista de Cuba, en cuanto a la eficiencia
económica y al desarrollo, sobre bases sostenibles
de la agricultura y de la industria cubana.
En los momentos actuales
los trabajadores del sector científico estamos
llamados a desempeñar un papel mucho más
activo en el incremento de las funciones de las ciencias
en la vida del país, incluidos los aspectos productivos,
de servicios, educacionales y de toma de decisiones.
Por ello debemos continuar insistiendo en la consolidación,
defensa y enriquecimiento de los principios y valores
humanistas y emancipatorios inherentes a la ideología
de la Revolución cubana, tanto dentro de la comunidad
científica, como en el conjunto de la vida espiritual
de nuestra sociedad.
La batalla de ideas de
la que somos protagonistas de primera línea está
íntimamente vinculada con el hecho de poder demostrar
la viabilidad económica de la construcción
socialista que desarrollamos en Cuba. Este es un proceso
donde no solamente es necesario recuperarnos económicamente
de las dificultades del período especial, sino
también, además de incrementar los rubros
exportables, lograr que nuestras empresas socialistas
sean más competitivas, eficientes, y participativas.
En ello la ciencia y la tecnología cubanas tienen
un papel clave, por lo que su interacción con
la práctica productiva deviene escenario propicio
para el debate político-ideológico.
“Los
jóvenes de América se ponen la camisa
al codo, hunden las manos en la masa y
la levantan con levadura de su sudor”.
José Martí
La atención a
los jóvenes del sector ha sido una de las prioridades
que hemos colocado en el centro del accionar de nuestro
sindicato a todos los niveles. Sabemos que aún
son insuficientes las actividades desarrolladas y no
estamos satisfechos con los resultados alcanzados. Experiencias
muy positivas se han logrado en algunos territorios
al integrar la labor de los jóvenes con la experiencia
de los jubilados del sector, dando continuidad no solo
a la obra sino también al pensamiento y la conciencia.
Nos resta aún el enfoque diferenciado que requiere
la edad, las necesidades y las motivaciones de este
importante grupo de afiliados.
Hemos identificado dificultades
que subsisten en la captación y retención
de los jóvenes, sobre todo los que integran la
reserva científica, entre ellas las deficiencias
en la captación por los centros que han de recibirlos,
no ofreciendo la información que motive y comprometa,
insuficiencias en los planes de superación y
la no selección idónea de tutores que
transmitan no solo conocimientos y formación
como investigadores, especialistas o tecnólogos;
no siempre se les transmiten hábitos correctos
de trabajo y la fortaleza ideológica que demandan
estos tiempos.
El sindicato ha examinado
críticamente estos aspectos considerando que
la atención a nuestros trabajadores jóvenes
debe adquirir una mayor trascendencia en todas nuestras
estructuras; la reunión periódica con
los jóvenes que realizan 13 territorios no constituye
de hecho la única vía para organizar de
forma estructurada una verdadera estrategia de atención
a los jóvenes afiliados; si bien la cantidad
de jóvenes en la reserva científica por
más de cuatro años sin recibir plazas
se ha reducido, aún contamos con más de
un centenar en tales condiciones y es indispensable
atender con toda urgencia esta problemática tanto
por parte del sindicato, como de los organismos implicados
en este sentido.
El V Pleno del Comité
Nacional se pronunció en relación con
esta problemática y evaluó además,
que el sindicato en la base tiene que exigir que quienes
atiendan a los jóvenes para su formación
e inserción en la comunidad científica
deben ser no solo los más calificados y de mayor
producción científica o tecnológica,
sino además quienes estén en capacidad
de transmitir valores, optimismo, espíritu de
sacrificio y consagración. Acordamos que esto
fuera objeto de aprobación en asambleas y reuniones
de afiliados, pero esto no se cumple en todos los casos,
desvirtuándose el principio que la formación
de los jóvenes es también un mérito
dentro del colectivo.
De igual forma evaluamos
la necesidad de fortalecer los vínculos de trabajo
de las BTJ, en cuyas filas actúan un volumen
apreciable de nuestros jóvenes y con las que
poseen un alto nivel de identificación. Más
de 200 jóvenes y colaboradores han recibido en
estos cinco años Sellos Forjadores del Futuro.
“La ciencia
trascendental es la verdad única, generadora
y
matriz de todo género y toda clase de verdades”
José Martí
“El futuro de
Cuba tiene que ser necesariamente un futuro de hombres
de ciencia, de hombres de pensamiento”, esta
reflexión interpretada por muchos como parte
de la visión estratégica del compañero
Fidel al inicio mismo de la década del sesenta,
y por él “como un anhelo revolucionario”
es aún después de cuatro décadas,
la mejor expresión de lo que representa para
nuestro país socialista el desarrollo de la
ciencia y la tecnología, y expresa con claridad
la responsabilidad que tenemos los trabajadores de
las ciencias para con nuestra sociedad.
Qué hemos hecho, en qué lugar estamos,
cuáles son en el momento actual nuestros principales
retos, son cuestiones de ineludible debate en nuestro
congreso sindical.
Evaluar en qué
lugar estamos del camino que nos lleva a alcanzar “el
anhelo revolucionario” del compañero Fidel
es sin lugar a dudas una tarea difícil, pero
tomando los aspectos del capital humano formado por
la Revolución, la producción científica
y el impacto de los resultados alcanzados, estaremos
en condiciones de reforzar las acciones sindicales en
tal sentido.
La historia del desarrollo
de la Ciencia cubana en la Revolución nos obliga
a mencionar como el primer gran hito la Campaña
de Alfabetización, seguida hasta nuestros días
por la gran obra educacional que ahora se consolida
a través de numerosos programas de todos conocidos.
Dar oportunidades a la inteligencia fue una de las primeras
acciones estratégicas en nuestro camino hacia
el desarrollo.
Una evaluación
cuantitativa nos permite asegurar sin temor a equivocarnos
que hemos tenido indudables avances, hoy contamos con
miles de graduados de nivel superior trabajando en entidades
de ciencia y tecnología, de ellos 5378 son investigadores
categorizados a los que se suman los profesores universitarios
que participan sistemáticamente en actividades
de investigación tecnólogos, especialistas
y otros profesionales y técnicos, difíciles
de cuantificar, que hacen aportes, desde los centros
de salud, hasta las industrias, en materia de ciencia
y tecnología.
La formación de
doctores en ciencia ha tenido en estos años una
dinámica favorable; de 4984 en 1995 pasamos a
6076 en la actualidad, aunque aún son insuficientes
los resultados alcanzados, sobre todo porque el comportamiento
de este indicador no es igual en todas las ramas de
la ciencia, ni alcanza el nivel de prioridad que requiere,
y las facilidades y reconocimiento que demanda.
Estas cifras evidencian
que poseemos una significativa masa crítica dedicada
a la investigación científica.
Ahora bien, es de todos conocido que en el mundo actual
no es posible pensar en el trabajo científico si
no se posee una sólida preparación y una
constante actualización y que es imprescindible,
además, estar preparados para interactuar e integrar
elementos de otras disciplinas para lograr resultados
en la solución del problema estudiado. El conocimiento
de uno o más idiomas además del materno
y el manejo de la computación son elementos comunes
para el trabajo de todos los investigadores en cualquier
campo de la ciencia en el que incursionemos.
En ese mismo orden de
importancia está la preparación política
e ideológica, elemento principal para un capital
humano que debe tener ante todo un alto compromiso con
la Revolución y con la Patria.
Las direcciones sindicales
a todos los niveles deben propiciar el debate político-ideológico.
El proceso de superación política, científica
y ética constituyen una unidad indivorciable.
Sin conciencia no hay ciencia. La preparación
científico-técnica es parte integral del
espíritu del científico, no su sustituta.
Desde el siglo XIX los mejores exponentes del pensamiento
revolucionario cubano han puesto en evidencia que el
desempeño de un papel intelectual protagónico
va íntimamente enlazado a la correspondiente
madurez y actuación cívicas en el terreno
político y moral.
El propósito de
mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo y contribuir
al desarrollo de una sociedad cada vez más equitativa
es guía del actuar cotidiano de nuestros científicos.
Reconocemos el interés individual legítimo
enlazado a los valores de nuestro proyecto social emancipatorio.
No damos espacio al individualismo, al afán de
lucro personal y al egoísmo, porque se orientan
a desmontar las conquistas de la Revolución y
a intentar reconstruir la sociedad capitalista salvaje
que dejamos atrás hace más de cuarenta
años. El trabajador de la Ciencia ha de ser honrado,
modesto, sincero, consagrado al trabajo, reconocer el
espíritu del trabajo colectivo y el compromiso
con la Patria Socialista y los ideales de la Revolución.
Las principales fortalezas
con que cuenta un colectivo científico están
en las actitudes individuales de sus trabajadores. Si
bien hemos favorecido la comunicación afable
entre los miembros del colectivo, debemos continuar
creando las condiciones para lograr un ambiente laboral
mucho más sano, más unido, que sirva de
medio propicio para el ejercicio oportuno, educativo
y creador de la crítica y la autocrítica,
como vehículos para perfeccionar nuestros valores
y las instituciones que hemos creado.
En la Resolución
Económica del V Congreso del Partido se expresa
“...La ciencia, la innovación y la asimilación
de tecnologías son elementos esenciales en la
elevación de la eficiencia económica y
condición primordial para el desarrollo, por
lo que seguirán siendo objeto de máxima
prioridad...”, esta aseveración constituye
un magnífico referente para evaluar en qué
lugar nos encontramos, haciendo énfasis en los
resultados, sobre todo de los últimos 10 años.
Cuando en el mundo las empresas biotecnológicas
sólo han llevado a nivel de registro algunas decenas
de productos de uso humano, entre biofármacos y
vacunas, Cuba cuenta hoy con la producción de 13
productos biotecnológicos, dos de patente propia
y únicos en el mundo. El esfuerzo en el desarrollo
de la industria biotecnológica y médico-farmacéutica
ha permitido que hoy se tenga la capacidad tecnológica
y productiva para producir casi el 90% de los medicamentos
que Cuba circula en su sistema de Salud.
Otros resultados importantes están relacionados
con el desarrollo y producción de reactivos para
diagnóstico, así como equipos médicos
de alta tecnología.
La existencia de una industria biofarmaceútica
cubana en su integralidad, entendida como la red creada
de instituciones científicas, hospitalarias, de
ensayo clínico, de plantas de producción,
de entidades comercializadoras, de registro y control
son un resultado del desarrollo científico cubano.
Aunque el campo biomédico ha sido el de mayores
resultados, en correspondencia con la estrategia trazada
y la prioridad otorgada, también el esfuerzo
de investigación y desarrollo ha sido muy importante
en la batalla que nuestro país ha venido librando
en estos años para resistir los efectos del bloqueo
y del derrumbe del bloque socialista europeo, con quien
teníamos el 85% del comercio.
Los resultados alcanzados en las investigaciones agrícolas
significaron un importante apoyo al mantenimiento de nuestra
agricultura en estos duros años de período
especial donde no pudimos disponer de los insumos que
hasta ese momento permitían garantizar la protección
fitosanitaria de nuestros cultivos ni de los fertilizantes
químicos utilizados, las soluciones aportadas por
la ciencia en relación con nuevas variedades de
plantas, biofertilizantes y bioplaguicidas, tecnologías
de micropropagación de cultivos y vacunas veterinarias,
son ejemplos de este aporte destacándose por su
integralidad la agricultura urbana, diseños de
nuevas máquinas para la cosecha cañera y
soluciones que han permitido utilizar en nuestras termoeléctricas
y fábricas de cemento el petróleo crudo
cubano, muy pesado y con alto contenido de azufre, son
solo algunos ejemplos de importantes contribuciones a
esa lucha.
No menos importante ha
sido el papel de otras ramas de la ciencia en el estudio
de nuestros recursos naturales y el medio ambiente,
con resultados decisivos para dirigir estratégicamente
nuestro desarrollo sostenible y sobre todo para garantizar
que los procesos de inversión extranjera, en
general, y en particular los relacionados con el turismo,
se hagan de manera ordenada y en total armonía
con el medio ambiente.
El desarrollo científico y tecnológico
de nuestro país no está en manos solo
de los científicos. Ellos tienen una parte muy
importante en ese esfuerzo, pero sus resultados serían
insignificantes si no estuvieran acompañados
por el enfoque científico e innovador que está
presente en la labor cotidiana que realizan nuestros
médicos de la familia, los ingenieros de la producción,
los maestros, los obreros innovadores, los jóvenes
de las Brigadas Técnicas Juveniles, y en general,
una parte creciente del pueblo trabajador que se hace
cada vez más un pueblo de hombres de ciencia,
como soñó Fidel hace ya más de
40 años. El movimiento del Fórum ha representado
un importante resorte en la motivación y reconocimiento
a esos empeños y a la vez juega un destacado
rol integrador.
Para los trabajadores de las ciencias todo lo alcanzado
entraña una responsabilidad superior, pues no somos
simples espectadores de nuestras creaciones, sino sus
sujetos. Nuestra responsabilidad ante la creación
científica no termina con ella, sino que en rigor,
empieza. El saber y la tecnología impactan sobre
las relaciones de poder reales y sus actores. En consecuencia,
no podemos cerrar los ojos ante sus implicaciones sociales.
Estamos en la necesidad de desempeñar nuestra responsabilidad
cívica hasta el final. Debemos promover nuestra
ciencia humanista y convertirla cada vez más de
manera efectiva en una fuerza productiva material y espiritual
directa.
Lo anterior se refiere
de manera particular a nuestras ciencias sociales y
humanísticas, las cuales han venido desempeñando
un papel cada vez más importante en nuestra sociedad,
enlazado a la elevación de su capacidad real
demostrada no sólo para ofrecer diagnósticos
críticos y elaboraciones teóricas profundas
y rigurosas, sino además para transformar de
manera participativa y humanista la vida inmediata de
las personas en diferentes ámbitos sociales.
Ellas experimentan hoy un proceso de organización
a nivel nacional y local, dirigido a incrementar su
nivel de integración y la capacidad para enfrentar
con mayor eficiencia las exigencias del desarrollo social
y humano en las condiciones contemporáneas.
En el contexto actual
la significación del quehacer de nuestros afiliados
de las ciencias sociales y las humanidades se potencia
a la luz de los procesos de territorialización
de la Universidad, redimensionamiento azucarero, incremento
del papel estratégico de las administraciones
locales en la marcha del país, aumento del papel
del factor humano para la solución de los múltiples
asuntos económicos, sociales, jurídicos,
políticos, culturales y medioambientales que
están a la orden del día en el país,
multiplicación de las capacidades intelectuales,
éticas, estéticas, político-ideológicas
y conductuales de toda nuestra población. Estamos
seguros de que nuestro movimiento sindical desempeñará
un papel mucho más marcado en el proceso de integración
subsiguiente de las instituciones científicas
dedicadas a estas especialidades en nuestro país,
así como en el incremento del nivel de introducción
de sus resultados a la práctica social.
Todo este resultado ha sido posible por la enorme voluntad
política de la Revolución y la visión
del Comandante en Jefe. Como muestra de ello, Cuba dedica
anualmente alrededor del 1,7% de su producto interno
bruto a actividades científico-tecnológicas,
índice superior al de todos los países
de América Latina, y contamos con 1,8 científicos
e ingenieros por mil habitantes, superior al de los
restantes países del tercer mundo.
No obstante los logros
antes referidos, estamos muy lejos de sentirnos satisfechos;
como parte ineludible de la producción científica
están también el número de publicaciones
por investigador, índice en el que Cuba se sitúa
por debajo de la media latinoamericana.
De igual modo los resultados
en término de la comercialización de productos
y servicios de alta tecnología, han venido superándose
en estos últimos años, no exentos de dificultades,
entre las que están presentes las acciones del
Bloqueo y la desinformación en el exterior sobre
la realidad cubana, pero también ha estado presente
la insuficiente preparación de muchos colectivos
científicos para evaluar sus potencialidades
y posibilidades para competir frente a similares en
otros países.
Aunque las solicitudes
y otorgamiento de patentes y registros se han elevado
tanto en Cuba como en el extranjero, estamos lejos de
lo que requerimos para que los productos y servicios
resultantes de las investigaciones científicas
cuenten con un valor agregado muy superior y constituyan
rubros comercializables con mayor aceptación
internacional.
“A las
aves, alas; a los peces, aletas; a los hombres que viven
en la naturaleza,
el conocimiento de la Naturaleza: esas son sus alas”.
José Martí
Estamos comprometidos
con que las políticas científicas continúen
teniendo como centro al ser humano, tanto en su dimensión
individual como colectiva, así como la construcción
de una relación armónica con el entorno,
de modo que su finalidad efectiva sea el bienestar humano
basado en el empleo racional de la naturaleza y el desarrollo
sostenible.
Nuestro Sindicato surge
precisamente en el fragor de los intensos preparativos
que el país desarrollaba en 1992 con vistas a
la Conferencia de Río de Janeiro, y desde entonces
ha estado involucrado activa y directamente con el quehacer
y la trascendental labor que una buena parte de los
afiliados desarrolla en los centros de investigaciones
y servicios ambientales, en los centros científico
recreativos, en las áreas protegidas y en las
dependencias estatales de política, gestión,
educación y control ambiental.
El desarrollo sostenible
de Cuba es un imperativo social, ético y político
que trasciende el presente y se ubica en una dimensión
que abarca a las actuales y futuras generaciones de
cubanos. La Resolución Económica del V
Congreso del Partido Comunista de Cuba subrayó
este concepto al expresar “La estricta observancia
de la legislación y demás regulaciones
relacionadas con la protección del medio ambiente,
así como la recuperación y el reciclaje
de materias primas, deben convertirse en norma de conducta
obligada de nuestros organismos, empresas y ciudadanos
en general, pues solo así podremos hacer realidad
el principio del desarrollo sustentable”.
Intenso y creativo ha
sido el trabajo desarrollado en todos los frentes del
accionar ambiental y positivos impactos se han logrado
en estos últimos años. Desde la promulgación
de la Ley No. 81 del Medio Ambiente en 1997 y de toda
la legislación complementaria surgida con posterioridad,
nuestros afiliados han participado conscientemente en
sus análisis, divulgación e implementación,
así como en la creación de numerosos instrumentos
y mecanismos de gestión ambiental, tanto a nivel
nacional como territorial.
La Comisión del
Plan Turquino Manatí, el Consejo Nacional de
Cuencas Hidrográficas y el Grupo Nacional de
Bahías, de conjunto con sus expresiones territoriales,
han sido elementos imprescindibles para la atención
a ecosistemas esenciales que atesoran la extraordinaria
diversidad biológica nacional.
El haber dispuesto de
documentos básicos y esenciales para la implementación
de la política ambiental cubana favoreció
el accionar de nuestras estructuras sindicales a lo
largo de todo el país, las cuales no solo proyectaron
su trabajo hacia el interior de sus respectivos centros
sino además, de conjunto con la CTC y otros Sindicatos
incidieron favorablemente en la discusión y pronunciamiento
de los colectivos obreros de asuntos tan vitales como
la reducción de la carga contaminante, las producciones
limpias, la recuperación y el reciclaje de materias
primas, la protección del suelo, las aguas y
los bosques, el ahorro de recursos naturales y otros
insumos materiales.
Sin embargo, aun con
todo el positivo trabajo realizado hasta la fecha, no
siempre se ha avanzado de forma homogénea en
todos los sectores y ramas, ni en todos los territorios.
La degradación
de los suelos combinada con ambientes secos, la ausencia
de vegetación o la explotación de los
acuíferos costeros, entre otros factores, han
originado fenómenos muy serios de erosión,
salinidad, mal drenaje, acidez, compactación,
desertificación, pérdida de vida orgánica,
con la consecuente disminución de la fertilidad
y los rendimientos agrícolas de los cultivos
asociados en más de un millón de hectáreas
en todo el país.
La demanda de madera
en el país es creciente y requiere de importaciones;
la superficie cubierta de bosques representa el 22%
del territorio nacional, sobre un potencial forestal
del 28%. Solo tres provincias, Pinar del Río,
Matanzas y Guantánamo, y el municipio especial
Isla de la Juventud, se encuentran por encima de la
media nacional. Aun, en todos los casos, el aprovechamiento
integral de los recursos forestales es insuficiente,
particularmente los no madereros.
Existen en el país
más de dos mil fuentes contaminantes registradas
en el inventario nacional, el 29% de ellas carecen de
sistemas de tratamiento y el 53% de las capacidades
destinadas a estos fines se encuentra en estado deficiente,
todo lo cual determina la disposición de más
de 340 mil toneladas anuales de materia orgánica
biodegradable, equivalente a la contaminación
generada por una población superior a los 22
millones de habitantes.
Por ello, el Sindicato
de Trabajadores de las Ciencias continuará profundizando
en su labor en el ámbito ambiental, desarrollando
un movimiento sindical denominado 3R (reciclar, rehusar
y reducir), dirigido a buscar un mayor impacto en el
aprovechamiento económico de los residuales,
en la eficiencia energética y de otros recursos
naturales y en el incremento de la recuperación
de materias primas.
Especial atención
se le brindará al análisis de la problemática
de los suelos y su recuperación en todos los
colectivos vinculados al sector agrario, de conjunto
con el Sindicato de Trabajadores Agropecuarios y Forestales
y el Tabacalero.
Se continuará
incidiendo, de conjunto con el resto del movimiento
obrero, en la reducción de la carga contaminante,
con énfasis en los ecosistemas montañosos
y en las cuencas hidrográficas, velando por el
cumplimiento de lo indicado en el XVIII Congreso de
la CTC en relación con los centros vanguardias
nacionales y su incidencia en la contaminación
ambiental.
“Lo que
ha de hacerse es tener incesantemente la libertad en
ejercicio;
por donde el bueno se fatiga, el malo entra”.
José Martí
El proceso de producción
de conocimientos científicos y de la formación
de sus especialistas, exige una interacción continua
con la comunidad científica internacional, a
fin de mantener la actualización cognitiva y
tecnológica y ofrecer el correspondiente aporte
a la misma. Sin embargo, lamentablemente, este intercambio
no ocurre fuera de los mecanismos globales de poder
imperialistas y de las desigualdades antes señaladas.
Es por eso que pone sistemáticamente a prueba
la dignidad individual, el compromiso con el pueblo,
la inteligencia, la fidelidad a los principios, la moral
y la cultura política de cada uno de nuestros
trabajadores. En todo momento nos hemos pronunciado
y lo continuaremos haciendo contra la manipulación
del intercambio científico desde el exterior
y contra toda tendencia a la disolución de nuestra
identidad social y personal, estrategias todas encaminadas
al robo de cerebros, al reblandecimiento moral de nuestros
cuadros científicos, reserva fundamental del
desarrollo de nuestro país a partir de las capacidades
engendradas por la obra de la Revolución.
“Más
se engrandece la idea a que servimos, mientras más
se sacrifica a ella”.
José Martí
Llegamos al III Congreso
con una concepción más exigente y crítica
sobre la misión que nos fue conferida. Esto nos
ha conducido a una noción más precisa
y exacta sobre la integración científica,
así como a empeñarnos en una actuación
más eficiente en pro del aumento de los impactos
sociales de los resultados científico-técnicos.
El énfasis ha de pasar a las implicaciones integrales
que poseen nuestros resultados científico-técnicos
sobre la vida de nuestra sociedad al salir de los marcos
de nuestras instituciones e incorporarse a la actividad
social transformadora.
Con toda razón
planteamos que nos corresponde ubicar el acento en la
incorporación acelerada de los mismos a la esfera
de la producción y los servicios, a la vida de
la comunidad, así como a la preservación
del medio ambiente, pasando de manera adecuada y eficaz
por la toma de decisiones. Ello exige la correspondiente
cultura sobre estos procesos tanto en el seno de los
investigadores como de los denominados tomadores de
decisiones e introductores de los resultados. No es
posible dejar este asunto a la espontaneidad. Es lo
que correctamente llamamos ciclo cerrado o completo
de la investigación: concentrar la atención
en los impactos económicos, sociales, políticos
y culturales efectivos que sea capaz de producir la
comunidad científica a partir de su gestión
creadora, y tomar las medidas pertinentes para perfeccionar
y hacer fluido este proceso.
En estos conceptos se
fundamenta el papel integrador del sindicato; para ello
hemos convocado al resto de los sindicatos nacionales
con los que compartimos la doble atención del
70% de los afiliados con que cuenta nuestro sindicato,
y contando con la participación de las estructuras
de la CTC.
Este aspecto ha venido
consolidándose, buscándose en todo momento
que en todo el movimiento sindical se profundice en
el conocimiento de las estrategias definidas para el
país y en cada uno de los sectores de la economía,
en materia de preservación del medio ambiente
y en la educación ambiental de los trabajadores
y en los de Ciencia y Tecnología, así
como en los diferentes mecanismos con que cuentan los
diferentes organismos para llevar adelante las acciones
concretas que permitan cumplimentarlas.
Los debates sostenidos
en el XVIII Congreso de la CTC, permitieron, desde varias
comisiones de trabajo, remover la importancia de estos
temas en el seno del movimiento sindical y se propicia
de este modo, como nunca antes el papel integrador del
sindicato.
Se han realizado Talleres
en todos los territorios con la presencia de dirigentes
sindicales de los 16 sindicatos con que compartimos
la afiliación, en los que han participado no
solo los que representan a colectivos que se dedican
a la actividad científica directamente, sino
además representantes sindicales de Empresas
y otros colectivos del sector productivo o de servicios.
Estas acciones, aunque
efectivas y de mayor relevancia que en etapas anteriores,
no resultan suficientes para los objetivos que perseguimos;
es indispensable que profundicemos en acciones conjuntas
que permitan con mayor celeridad asimilar tecnologías,
o adoptar nuevos o mejorados productos; que los obreros,
tecnólogos e inclusive los cuadros que actúan
a ese nivel, que es el eslabón fundamental de
la economía se apropien de estos conocimientos
y los empleen convenientemente, solo así podrán
realmente producir el impacto a nivel de la sociedad
y la economía los resultados de la ciencia.
En este afán no
actúan, por supuesto, solamente el Sindicato
de las Ciencias, pero como elemento integrador le está
reservado un importante papel como movilizador de los
trabajadores en este empeño.
Los polos científicos
productivos y los temáticos continúan
siendo un escenario para la integración y el
medio natural en el que puede también actuar
el sindicato; algunos de estos polos se han debilitado
y dejado de jugar un papel activo, en sus territorios;
independientemente a que se hayan diseñado otros
mecanismos, el papel que puede jugar el polo científico
y los conceptos desarrollados por el Comandante en Jefe
alrededor de su necesidad y funcionamiento, mantienen
toda su vigencia y el sindicato respalda su existencia
y fortalecimiento.
Los conceptos anteriormente
expuestos deben pasar bajo el prisma del debate sistemático
como premisa para dar un paso cualitativamente superior
en el cumplimiento de los objetivos y tareas trazadas.
Es este Congreso el que marcará las pautas de
dicho análisis y establecerá lo que deberemos
hacer en el futuro.
“Ser
cultos es el único modo de ser libres”.
José Martí
La cultura general integral
no la asimilamos como una consigna sino como un objetivo
real y personal a alcanzar. Este concepto para el caso
de los trabajadores de las ciencias tiene doble significado
por un lado, la responsabilidad de contribuir a que
todo nuestro pueblo haga suyos los conocimientos sobre
los temas del quehacer científico tecnológico
y medio ambiental, y desde otro ángulo la necesidad
de pertrecharnos con aspectos de la cultura artístico-literaria
que tradicionalmente no han estado directamente vinculados
a nuestra actividad y por ello no siempre han resultado
suficientemente apreciados por nosotros.
En respuesta a ello el
Comité Nacional del Sindicato definió
las acciones específicas hacia la búsqueda
en nuestros afiliados de una superior cultura general
e integral. Se convocó al Primer Taller de Pensamiento
Cubano y más de 100 ponencias fueron elaboradas
desde la base, con las que se celebraron Talleres en
todas las provincias y fueron seleccionados 65 trabajos
presentados en el Taller Nacional, actividad principal
con la que celebramos el 10mo. Aniversario de la constitución
del Sindicato el 28 de marzo del 2002. El pensamiento
de Martí, Fidel y el Che alrededor de la ciencia
fue el denominador común de estos trabajos, en
los que por primera vez se adiestraron en estos temas
trabajadores de las más disímiles formaciones
académicas o técnicas.
Se ha impartido un número
elevado de conferencias relativas a los temas de la
sociedad civil, los valores, la formación y desarrollo
de la nación y la nacionalidad cubanas, el sistema
político cubano, la identidad y la cultura nacional,
entre otros; todo esto responde a un plan de acción
concreto para la preparación de los dirigentes
sindicales y los trabajadores.
Se han incrementado las
actividades culturales y deportivas, participando destacadamente
equipos deportivos y aficionados en los eventos convocados
por la CTC.
De igual forma el concurso
literario del sindicato ha mantenido su convocatoria
y todos los años se han presentado los primeros
lugares al concurso Rubén Martínez Villena
de la CTC, en el que se han alcanzado 2 premios y 15
menciones en estos años.
El pasado 18 de marzo
desde el Instituto de Literatura y Lingüística
se lanzó la convocatoria a una nueva edición
de este concurso, en esta ocasión con un nuevo
formato y llevando el nombre de José Antonio
Portuondo y Valdor, en honor a esa insigne figura de
las ciencias sociales y humanísticas cubanas.
Ahora se trata de que por parte de las direcciones sindicales
en todas las provincias e instituciones se dé
a conocer de la forma más adecuada y se logre
la motivación que permita elevar cuantitativa
y cualitativamente el prestigio de nuestro Concurso
y sea un real homenaje a tan distinguida personalidad.
Se han fortalecido los
vínculos con la prensa especializada y puede
considerarse como positiva la colocación del
trabajo sindical y la gestión de nuestro quehacer
en los diferentes medios de información.
En el inicio del período
que evaluamos marcó un importante momento el
análisis por todos los colectivos del documento
sobre las “Nuevas vertientes del trabajo político
ideológico”. Estos debates implicaban la
realización de los correspondientes diagnósticos
y planes de acción dando respuesta a las principales
insuficiencias y desviaciones detectadas por cada colectivo.
Desde el comienzo de este proceso se realizó
una labor del esclarecimiento acerca de que nos encontrábamos
en presencia de un nuevo método de trabajo, una
nueva forma de enfocar los problemas y de actuar, y
no en una campaña transitoria.
El análisis en
cada colectivo de las condiciones que propicien o favorezcan
la ocurrencia de delitos, las actitudes o manifestaciones
que apuntan hacia la corrupción, como fenómenos
que pueden minar la salud de nuestra sociedad son temas
imprescindibles de debate y el rechazo a tales manifestaciones,
la delimitación de responsabilidades y toma oportuna
de las medidas requeridas, han de formar parte inseparable
de la labor ideológica que ha de realizar la
organización sindical, de conjunto con las organizaciones
políticas y las direcciones administrativas e
institucionales.
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